El Maximato


El Maximato fue un periodo de la historia de México que abarcó de 1928 a 1934. Se le llama así porque, aunque no ocupaba oficialmente la presidencia, Plutarco Elías Calles se convirtió en el “Jefe Máximo de la Revolución” y mantuvo un gran control sobre los gobiernos de esos años. 



Después del asesinato del presidente electo Álvaro Obregón en 1928, el país entró en una etapa de reorganización política en la que Calles influyó directamente en las decisiones nacionales sin ser presidente formalmente.

Este periodo es importante porque marcó el inicio de la institucionalización del poder en México y sentó las bases del sistema político que dominaría durante gran parte del siglo XX.(Universidad Autónoma Metropolitana [UAM], 2018).

Tras la Revolución Mexicana, el país aún enfrentaba inestabilidad política, rebeliones militares y conflictos internos. La reelección de Álvaro Obregón en 1928 parecía dar continuidad al proyecto revolucionario, pero su asesinato dejó un vacío de poder. Ante esta situación, Calles declaró que México debía pasar de ser un país de caudillos a uno de instituciones.

Con ese objetivo, en 1929 impulsó la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Este partido buscaba agrupar a los distintos grupos revolucionarios en una sola organización política para evitar luchas armadas por la presidencia y asegurar la estabilidad del país.



Los presidentes del Maximato fueron:

Durante el Maximato hubo tres presidentes, pero todos estuvieron bajo la fuerte influencia de Calles:

  • Emilio Portes Gil (1928–1930): Fue presidente interino. Durante su gobierno se logró poner fin a la Guerra Cristera mediante acuerdos con la Iglesia, lo que redujo la violencia.


  • Pascual Ortiz Rubio (1930–1932): Su gobierno enfrentó problemas económicos derivados de la Gran Depresión mundial. Renunció antes de terminar su mandato debido a conflictos internos y la presión política.


  • Abelardo L. Rodríguez (1932–1934): Impulsó reformas económicas y sociales, como el salario mínimo y algunas medidas laborales, pero siempre bajo la influencia de Calles.

Aunque estos presidentes ejercían el cargo, las decisiones más importantes eran consultadas o influenciadas por Calles, quien mantenía el control.

El Maximato se caracterizó por la centralización del poder, ya que Plutarco Elías Calles concentró gran parte de la autoridad política; además, se impulsó el fortalecimiento institucional mediante la creación del PNR, con el objetivo de lograr estabilidad y orden político. También se estableció un mayor control militar, reduciendo la influencia directa de los militares en la presidencia, y se continuó con reformas económicas y sociales orientadas a la modernización y a la regulación laboral.

Este periodo representó la transición de un liderazgo basado en figuras militares fuertes a un sistema político más estructurado y partidista.

El Maximato terminó en 1934 con la llegada a la presidencia de Lázaro Cárdenas. Aunque inicialmente parecía seguir bajo la influencia de Calles, Cárdenas tomó decisiones independientes, reorganizó el partido oficial y finalmente expulsó a Calles del país en 1936. Con ello terminó el control político del “Jefe Máximo” y comenzó una nueva etapa en la historia de México.


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